dimecres, 16 de maig de 2012

Definiciones del diccionario e historia inventada


Define: REDOBLE:

Técnica de interpretación de algunos tambores y, especialmente, la caja. Se trata de hacer batir alternativamente las baquetas a gran velocidad, creando una sonoridad continua y expectante.

Define: PLANTACIÓN:

Se denomina plantación a la acción de plantar y al conjunto de todo lo plantado. Es un sistema agrario latifundista desarrollado principalmente en la Zona Intertropical durante la época colonial, tanto en América como en África y en Asia. Por último, este término se aplica a un determinado tipo de cultivos que se denomina, precisamente, cultivos de plantación.

HISTORIA:

Me llamo Claire y tengo catorce años. Tengo tres hermanos pequeños: Charles, de diez años, Jean, de siete y Adrien, que sólo tiene cuatro añitos, y una hermana pequeña, Anne, que tiene nueve años. Mi padre se llama Auguste, tiene cuarenta y un años y trabaja de veterinario del zoo de Nièvre, la ciudad que queda más cerca, y mi madre se llama Sophie y tiene treinta y nueve años. Vivimos, o, bueno, vivíamos todos en un pequeño pueblo del centro de Francia, hasta ese día…

Lo recuerdo perfectamente: Era a mediados de Febrero, más o menos, la época del Carnaval, y era una mañana de sábado completamente normal.

Yo estaba en casa, cuidando de mis hermanos y de mi hermana mientras mi padre trabajaba y mi madre se había ido al mercado a comprar. Jean y Adrien estaban jugando fuera en el jardín, Charles estaba arriba en su habitación redactando un trabajo que tenia que entregar el martes en clase, y Anne estaba también en el jardín, sentada en su columpio y sumergida del todo en su libro favorito. Yo los observaba desde la ventana de la cocina porque estaba preparando la comida, y de vez en cuando subía a ver como iba Charles con su trabajo.

De pronto, se oyó un ruido repentino, pero no le di mucha importancia. Tampoco los vecinos se preocuparon. Hasta que entraron Jean y Adrien diciendo que se oía el redoble de bastantes tambores a la vez. Llamé a Charles y salimos todos a fuera. Anne estaba tan concentrada en el libro que ni se había dado cuenta de nada, pero cuando salimos a ver que pasaba sonó otra vez ese ruido repentino, pero esta vez mucho más fuerte y, tanto nosotros como los vecinos, nos dimos cuenta de que parecían disparos. También se empezaba a oír el redoble de tambores más cerca.

Lo demás, fue todo muy rápido, o al menos eso me pareció. Alguien gritó:
-¡Fuego! ¡Fuego!

Y los vecinos nos arrastraron corriendo hacia una  plantación que, aunque no era propia de aquí, habían hecho una colonia de africanos que habían huido tiempo atrás de las guerras y del hambre de allí, y está claro que no creían encontrar aquí.

Cuando aún no habíamos recorrido a toda prisa ni la mitad de aquella enorme plantación, descubrimos que nos habían rodeado, pero ya era demasiado tarde, empezaron a disparar. Conseguí, aunque a duras penas, arrastrar a todos mis hermanos a través de ese caos de horror, sufrimiento, sangre, disparos, y hasta muerte.

Recuerdo que conseguimos salir del campo de plantación sanos y salvos, y que nos adentramos en un bosque cercano, hasta conseguimos encontrar una especie de cueva o algo parecido para ponernos a resguardo.

Pasamos allí unos dos meses, más o menos, durante los cuales Adrien no paraba de preguntar que dónde estábamos, que dónde estaban papá y mamá, que quienes son esos hombres, que porque no volvíamos al pueblo… Anne, Charles y Jean, como eran mayores lo entendían mejor, pero en pobre Adrien no entendía nada de nada, a pesar que entre todos se lo intentábamos explicar.

Yo salía de vez en cuando para ver si seguíamos a salvo, y para ir a buscar algo de comida y de bebida, aunque fueran cuatro bayas y frutas del bosque y un poco de agua de un arroyo que había cerca.

Una vez pasaron por allí delante un grupo de soldados, serían unos dieciséis o veinte, más o menos, e iban armados. Suerte que pasaron de largo; estoy completamente segura que si nos hubieran visto, oído o si hubieran intuido que estábamos allí no seguiríamos vivos.

Estábamos muy preocupados por nuestros padres y me juego lo que sea que ellos también estaban muy preocupados. Pero no podíamos volver al pueblo por dos razones: la primera es porque el campamento de los soldados enemigos estaba en los límites del bosque, lo bastante cerca como para vernos si intentábamos volver, pero lo bastante lejos como para poder ir al arroyo a buscar agua o a buscar comida sin que nos vieran.

La segunda razón es porque los soldados tenían controlado la parte del pueblo que no había muerto. Porque la guerra había acabado. El ejército enemigo quería conquistar uno a uno los pueblos y ciudades de Francia, y nuestro pueblo se había rendido al poder de los otros.

Otros pueblos más grandes o las ciudades tenían y podían permitirse un ejército que los protegiese, pero un pueblo pequeño no tenía posibilidades.

Así que esperamos y esperamos. Hasta que un día llegaron refuerzos de París, un ejército el doble de grande y de poderoso que el enemigo y consiguieron acabar con más de la mitad de los conquistadores y a los demás los consiguieron echar del país.

Pero bueno de eso me enteré semanas más tarde, cuando conseguimos salir del bosque y volver al pueblo. Nuestros padres nos esperaban, sanos y salvos, como me los había imaginado durante estos dos meses que duró la guerra, estos dos meses que nosotros estábamos ocultos en la cueva del bosque, comiendo frutas y bayas, creyendo que papá y mamá estaban muertos o algo peor, dos meses en los cuales aprendí, por mi cuenta, a cazar algunos animalillos para poder comer, i finalmente, dos meses en los cuales mis padres también pensaban que nos había ocurrido algo malo, o que estábamos muertos.

Todo acabó bien, o al menos para nosotros; hubo muchísimas familias que se habían quedado sin un miembro de la familia o sin hogar, como nosotros. Pero nosotros nos mudamos a Alemania, que no estaba en guerra ni nada parecido, y continuamos con nuestras vidas tranquila y apaciblemente.

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